Adiós Chupete

Pues si señores, esta navidad le hemos dicho adiós al chupete definitivamente!

Madre mía, lo mucho que le temía yo a este momento y lo fácil que ha sido!

Preparación…

Hace unos seis meses (en verano) que las veníamos preparando, les contamos que en navidad, cuando viniera Papá Noel se llevaría sus chupetes para dárselos a los niños pequeños, ya que ellas eran grandes y ya no los necesitaban, y que a cambio les dejaría algún regalito.

A lo largo de estos 6meses se lo hemos ido repitiendo todo lo que hemos podido, y al final, pobres, cuando se lo decíamos ya acababan ellas la historia, así que sabían perfectamente lo que iba a pasar y estaban entusiasmadas con la idea.

Y llegó el momento…

Empecemos por Alma, de hecho ella dejó sola el chupete.

Desde hace muchos meses, Alma tenía la manía de morder los chupetes hasta romperlos, hace un mes y medio rompió dos en un fin de semana, cuando rompió el primero le dijimos que ya no quedaban más en la farmacia, que el que le comprábamos iba a ser el último, que no podríamos comprar más, y ese mismo día lo rompió (el segundo), así que por la noche ni se atrevió a pedirnos chupete.

Su gran preocupación era que si no tenía chupete, qué le iba a dejar ella a Papá Noel para que le dejara un regalito?!, suerte que nos quedaba el de las siestas de la escuela infantil.

Lucía fue bastante distinto. Durante el último mes casi no llevaba chupete de día, solo si se caía o lloraba mucho, pero desde que empezó las vacaciones de navidad era imposible quitárselo en todo el día (creo que ella sabía que su chupete tenía los días contados y quería aprovecharlo).

Llegó el día 24 por la noche, llegamos a casa bastante tarde, y le pusimos a Papá Noel un vaso de leche con galletas a junto con todos los chupetes, de hecho Lucía dijo que ella quería dejar el suyo (el que llevaba puesto en ese momento), así que se lo quitó y lo dejó encima de la mesa.

Subimos arriba a su habitación y empezó “la fiesta”! 45 minutos se pasó llorando cual niña del exorcista, me estiré con ella en su cama, la abrazaba, le daba besos… Solo se empezó a calmar cuando empecé a cantarle bajito, creo que estuve cantando 10 minutos en bucle la misma canción (pimpón es un muñeco…). Os puedo asegurar que la primera media hora lloró tanto que hasta me planteé dárselo.

Los siguientes días…

A la noche siguiente yo ya me temía el mismo panorama, pero no fue así, al estar de vacaciones, muchas noches se han quedado dormidas viendo una peli en el sofá, así que cuando nos estiramos en el sofá pidió el chupete un par de veces, le explicamos que se lo había llevado Papá Noel y no lo volvió a pedir, ni esa noche ni ninguna más!

Aún sigo alucinada que al tercer día hubiera desaparecido la palabra “tete” de su vocabulario, con la de veces que lo llegaba a pedir ella a lo largo del día!

Y así hasta día de hoy que ya han pasado 15 noches sin él! El único cambio que hemos notado (bastante importante por cierto!), es que duerme bastante peor, es decir, que si antes se despertaba unas dos o tres veces en toda la noche, ahora se despierta unas 6 o 7 y se desvela en alguna ocasión, pero vaya, como estamos bastante acostumbrados a no dormir (véase el post sobre el sueño), imagino que será hasta que se acostumbre del todo!

Las siestas…

Desde que empezaron la navidad no han hecho muchas siestas, pero las pocas que han hecho desde el día 24, han sido sin chupete, muy largas y sin interrupciones. Así que genial!

 

 

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