Adaptación a la Escuela Infantil

Estamos en plena época de vuelta al cole, y si hay algo que nos preocupa de verdad a la mayoría de padres es la adaptación de nuestros peques a la escuela infantil o al colegio, y sobretodo si es por primera vez.

Las niñas empezaron la escuela infantil con 20 meses, por mi experiencia, creo que cuanto más grandes, más se enteran de las cosas, y creo que peor lo pasan, pero por otro lado cuánto más mayores más autónomos y creo que es un beneficio para enfrentarse solos a esta nueva situación, pero esto no es más que una opinión personal.

También creo que lo más importante es hacer una buena elección de la escuela donde los vamos a llevar, de hecho ya os escribí sobre esto en el post “la difícil tarea de escoger escuela infantil“.

Método tirita, no hicimos adaptación…

Decidimos no hacer “adaptación” o mejor dicho decidimos no hacer “adaptación progresiva” ya que una adaptación en la que el niñ@ va dos días media hora, otros dos días dos horas, otros dos días tres horas, y así progresivamente, en mi opinión es alargar la agonía, el niñ@ está constantemente teniéndose que adaptar a los nuevos horarios hasta que por fin, pasados 15 días se llega al horario definitivo. El método tirita, de un tirón, pero solo uno!

Considero que tienen que adaptarse a lo que será, desde el primer día, su horario habitual, les costará más o les costará menos, pero es la realidad, así que encuentro innecesario tener que hacer cuatro (por poner un número) o más adaptaciones, a los cuatro o más horarios por los que pasará el niñ@ durante el primer mes.

Quizá los profesionales del sector no opinen como yo, pero a nosotros nos funcionó relativamente bien, y las profesoras y directora del centro nos apoyaros y aprobaron nuestra decisión.

Primeros días…

Un par de días antes de iniciar el curso, tuvimos la reunión con la tutora, fuimos los cuatro para que las peques se empezaran a familiarizar con el lugar y con sus profesoras.

El primer día de escuela infantil, solo las llevamos tres horas (ya que yo me había pedido fiesta). Las llevamos Mario y yo, y las recogí yo sola.

Al ser el primer día las niñas no sabían donde iban, por lo que no sabían lo que iba a pasar, ni cuando íbamos a volver a recogerlas ni nada de nada, por lo que ni lloraron ni nos extrañaron, también hay que añadir que solo estuvieron un par de horas.

Creo que lo pasamos peor Mario y yo, que nos fuimos a desayunar y no sabíamos de que hablar, solo pensábamos en como estarían ellas.

El segundo día ya fue otra cosa. Ellas ya sabían a lo que iban, y ya se quedaban solas cuatro horas que inicialmente se quedaban (ahora se quedan 6 horas). Las llevó Mario solo.

Y empezó nuestro drama…

El segundo o tercer día de escuela, ellas sabían perfectamente que su padre las llevaba y se iba, y aunque se lo pasaban realmente bien en la escuela, preferían estar con su padre, y todas las mañanas se agarraban a su pierna inmersas en un mar de lágrimas.

Cada día era un drama, ellas llorando, y Mario se iba muy triste, tanto que hasta había días que me llamaba al dejarlas y me decía que volvía a recogerlas, yo, como no las veía le decía que no, que aguantara.

Algo muy a favor nuestro es que cada día desde la escuela infantil nos enviaban un montón de fotos y vídeos de los niños, así que en todo momento sabíamos como estaban nuestros pequeños.

Como padres conocemos perfectamente a nuestros hijos, y en función de la cara que tuvieran sabíamos cómo estaban ellas allí. Y por si hay dudas, no solo nos enviaban las mejores fotos y con todos los niños sonrientes, nosotros las conocemos perfectamente, y las primeras semanas, sabíamos que no estaban del todo bien.

Lo que sí puedo decir, es que el drama de cuando Mario las dejaba, se les pasaba a los 5 minutos, no es que fuera una fiesta el resto de horas, pero al menos el dramón más escandaloso acababa cuando Mario cruzaba la puerta de la escuela.

Todo pasa…

Las lágrimas duraron todo el primer trimestre, tres meses eternos para Mario. Y digo para Mario, por que a las tres semanas de escuela las niñas se lo pasaban bomba, las fotos y vídeos que veíamos no tenían nada que ver con los primeros días, y cuando yo las recogía me explicaban entusiasmadas todo lo que habían hecho durante la mañana.

Acabó el primer trimestre y vinieron las vacaciones de navidad, unos 10 días juntos en familia, y yo le temía al día del volver a la escuela, yo me imaginaba otro drama al volver de estar unos días juntos, pero no, fue empezar después de vacaciones y desaparecieron los llantos, cogidas de piernas y el drama para todos.

Creo que ellas asimilaron en aquel momento que ellas tenían que ir al cole y nosotros a trabajar, y si que en alguna ocasión se cogían a su padre y le decían que se querían ir con él, pero días puntuales.

Las profesoras o centro en general hicieron una gran labor, ya que ellas se lo pasaban súper bien cada día y quieren a las profesoras muchísimo, así que es gracias a eso que las niñas van tan contentas a la escuela infantil.

Y ahora…

Para Alma y Lucía este es el segundo año de escuela infantil, estoy convencida de que la adaptación a este nuevo curso no va a ser ni de lejos como la del curso pasado, que empezaban por primera vez.

El otro día fuimos a la reunión con las nuevas tutoras, y al finalizar la reunión, Alma lloraba porque no quería irse de la escuela. Así que estoy convencida que este año va a ser todo mucho más fácil.

 

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