Las temidas rabietas

Cuando empezaron las rabietas?

No recuerdo exactamente cuando empezaron, seguramente porque no las identificaba como rabietas en sí, pero lo que si recuerdo es que yo no entendía nada, de repente, sobretodo Lucía se ponía a llorar como si no hubiera un mañana, se tiraba al suelo, pataleaba, en fin, todo un espectáculo…

Creo que las primeras veces que empezaron fue a finales de verano pasado, sobre los 18-19 meses, a veces, cuando algo no les parecía bien, querían algo o no lo querían empezaban a llorar/gritar, en ocasiones a tirar cosas…

Como las gestionamos?

Pues como todo en esta vida, con el prueba-error, ir probando diferentes cosas hasta dar con la que funciona. Pero también os diré algo, no siempre funciona no lo mismo, así que hay seguir probando dependiendo de cada situación.

Como dicen todas las madres y abuelas cada vez que ven a un niño en plena rabieta, “déjalo llorar que no le pasa nada”, la verdad es que pasar, no les pasa nada (tampoco se trata de dejarlo media hora llorando), pero plantearos algo, si lloran es su forma de expresar que algo no les gusta o que no pueden/saben hacer, están pidiendo ayuda, a su manera, así que volvemos a lo mismo que os explicaba en el ultimo post “las estas malacostumbrando”. Es cierto que las rabietas, es algo más que una simple necesidad, suele ser una “pérdida de papeles” al menos en nuestro caso, de igual manera que a veces nos pasa a los adultos.

Nosotros hemos probado esto, de cuando se tiraban al suelo en casa, en medio de un supermercado, donde fuera, dejarlas ahí, y empezar a caminar alejándonos de ellas para que pararan, pero sabéis que? Nunca lo hacían, siempre teníamos que retroceder y cogerlas para que se les pasara.

Cuando ellas pierden los papeles, a veces (muchas) nosotros también, nos ponemos igual o más nerviosos que ellas, muchas veces, en el momento que están llorando/gritando hemos intentado hacerles entender que eso que está haciendo no está bien, que tienen que parar, que así no se consiguen las cosas, y siempre ha sido un fracaso. Cuanto más nerviosos nos ponemos y más les alzamos la voz, más aumentan ellas el volumen y la intensidad de la pataleta.

Difícil conclusión…

No soy yo una experta en el tema, cada niño es un mundo distinto, de hecho lo que nos sirve con Lucía no nos vale para Alma muchas veces, y a la inversa, pero la conclusión a la que he llegado es que en el momento álgido no vamos a conseguir nada, así que es mejor intentar calmar la situación, y una vez calmados intentar razonar lo que ha pasado e intentar arreglarlo ofreciéndoles nuestra ayuda.

Ejemplo…

Alma quiere una cosa con la que está jugando Lucía. Lucía no se la quiere dejar porque la acaba de coger, Alma se acerca a su hermana, le estira el juguete, la empuja, y se lo intenta quitar a medida que va gritando y llorando porque no se lo deja, las dos acaban gritando y llorando.

Lucía se calma antes porque sigue con el juguete (de hecho si Alma consigue quitárselo yo se lo devuelvo a Lucía).

Alma que se lo ha intentado quitar de malas maneras sigue gritando y lloriqueando.

Me agacho con ellas, intento que se calme, cuando deja de gritar/llorar le pregunto que porque llora, que es lo que le pasa, ella me dice que quiere el juguete, yo explico que en ese momento lo acaba de coger su hermana, que tenemos que esperar un rato o jugar las dos juntas, que pruebe a pedírselo con “tata me lo dejas”? Y sobretodo que le tiene que pedir perdón por haberla empujado y gritado.

Tengo que decir que si consigo todo esto sin alterarnos Mario ni yo, la cosa funciona bastante bien, Alma va a su hermana, le dice “lo siento” y le da un beso, luego le pide el juguete y Lucía si quiere se lo deja, si no quiere no (entonces intentamos que Alma juegue con otra cosa) y sino acaban jugando juntas, o ninguna con ese juguete (intentamos distraerlas del juguete/objeto de conflicto), depende mucho de la situación.

Esto es un ejemplo que suele ocurrir bastante a menudo, pero como con eso, también nos pasa con la comida (sin necesitad que sea un conflicto entre hermanas), e incluso sin ningún motivo u objeto aparente.

Keep calm…

El problema principal, es que a nosotros nos cuesta mantener bastante la calma, pero cuando lo conseguimos nos funciona.

Muchas veces me doy cuenta de que les estoy levantando la voz, y que de repente, como si me hubieran apretado un botón, o me levanto y me voy, o cambio el chip y cambio la manera de hacer, empiezo a sonreírles, distraerlas con otras cosas… desde fuera puede parecer que no estoy demasiado bien, seguro que más de uno pensará “y a esta que le ha pasado ahora?!, si hace un segundo estaba al borde del infarto?!”, pero cuando ellas ven que yo no estoy alterada su nivel de rabieta también baja, así que tenemos que ir perfeccionando eso de la calma, sobretodo dándonos cuenta mucho antes del aumento de nuestro nivel de estrés/nerviosismo.

Tengo que decir que ellas lo ponen bastante fácil, son niñas muy intensas y con mucho carácter, pero también comprensivas y escuchan bastante, cosa que facilita la resolución de los problemas.

También depende de la hora del día, por la tarde/noche, que ya es el final del día, todos estamos más cansados y eso se nota, tanto en ellas como en nosotros.

Así que solo nos queda seguir probando y sobretodo aprendiendo.

Disciplina Positiva…

Estoy empezando a leer sobre Disciplina Positiva, y tengo que deciros que en general me parece un muy buen método y en particular con las rabietas, os dejo este post que me ha parecido un resumen genial sobre las “Rabietas XXL” por si queréis leerlo.

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